Buenos días. Aquí os escribo un análisis sobre inmigración y crisis que he realizado para el Máster de Periodismo de El Mundo. Los datos han sido recopilados de diversas instituciones públicas así como de declaraciones directas de fuentes.
Amablemente, váyanse
España ha pasado de ser un país emisor de emigrantes a ser el mayor receptor del flujo migratorio
Nuria Val / Madrid
Aseguran las pensiones, rejuvenecen la población española y realizan los trabajos que nadie quiere hacer. Hace cinco años escuchábamos este mensaje en los medios, en la calle y en boca de nuestros amigos. En la actualidad, la inmigración es el tercer problema que más preocupa a los españoles asociando este fenómeno con la crisis económica, el paro y los altos índices de delincuencia. ¿Tanto han cambiado las cosas?
España ha pasado de ser un país emisor de emigrantes a ser el mayor receptor del flujo migratorio. En 1950 el exilio forzado por la dictadura franquista obligó a más de tres millones de españoles a dejar su tierra. En 1960 los procesos de industrialización crearon enormes movimientos migratorios hacia las ciudades dejando despobladas numerosas zonas rurales. A partir de 1980 España se sumó entre los países llamados "Estados del bienestar" que coincidió con una fase de relativo equilibrio en los saldos migratorios hasta la década de los noventa. Todo ello favoreció a unas políticas abiertas y favorables hacia la inmigración.
Desde el año 2000 España presenta una de las mayores tasas de inmigración del mundo (de tres a cuatro veces mayor que la tasa media de Estados Unidos, ocho veces más que la francesa). Los expertos aseguraban que la bonanza económica pronto pasaría a formar una burbuja financiera. La profunda crisis por la que pasa la eocnomía española ha sido generada, en gran parte, por el estancamiento de la construcción y el sector inmobiliario.
Según los datos del INE (Instituo Nacional de Estadística) durante el año 2007 64.600 ciudadanos españoles perdieron su puesto de trabajo, mientras que los extranjeros en situación de desempleo aumentaron en 52.300, un 14,7% de la población. La tasa de paro de los españoles se situó en el 7,95%, cuatro puntos y medio menos que la de los extranjeros (12,37%). El 1 de enero de 2008, en el conjunto del Estado había 5,22 millones de extranjeros empadronados, que representan el 11,3% de la población. De ese total, 2,1 millones son comunitarios, y el resto, 3,1 millones, extracomunitarios. Así, la pérdida de puestos de trabajo también se manifiesta en una reducción de las remesas.
Con estos datos la población identifica el problema de la crisis con el de la inmigración. Los sondeos ubican la inmigración como la tercera preocupación de los españoles, incluso más que el terrorismo que se desplaza al quinto lugar. El mensaje por parte del Gobierno de España hacia la inmigración cambia de rumbo.
El Plan de Retorno Voluntario puesto en marcha por Zapatero invita al inmigrante desempleado a volver a su país, recibiendo la totalidad de la prestación de desempleo en dos pagos por el compromiso de no volver a España en un plazo mínimo de tres años.
"A medida que la economía se hunde resulta difícil reconocer a la sociedad tolerante y generosa con los extranjeros de hace sólo tres años", es la conclusión obtenida en uno de los estudios editados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración basado en una encuesta realizada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) justo seis meses después del comienzo de la recesión. En época de crisis España dice adiós amablemente a todos los inmigrantes.









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