Nuria Val
Vuelta de Rajoy tras las
vacaciones en Doñana, espero que con impulso político para afrontar todo lo que
se le viene encima. Desde el Caso Bárcenas hasta el famoso “escrache”, de los
desahucios al corralito de Chipre o la guerra de Corea pero, sobre todo, la
imagen del Gobierno con la posible guerra interna si Rajoy se doblega ante
Cataluña solucionando la ola independentista a golpe de talonario.
Ya es el quinto lunes que el PP
suspende su conferencia de prensa. Rajoy hablará el miércoles. Lleva 3 meses
sin atender a los periodistas. Para el
presidente el caso Bárcenas no va con él, sin embargo este miércoles ha citado
a su junta directiva (desde el 2 de febrero no se reúnen) para ofrecer un
discurso, algo tendrá que decir, sino al día siguiente jueves se verá obligado
a hacerlo ante la prensa porque recibe en la Moncloa a Ban Ki Moon, secretario
general de la ONU.
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| Rajoy en la última convención nacional. Foto: Antonio Pastor para elmundo.es |
Dentro del partido tampoco
parecen las aguas calmadas, los más valientes salen a decir que para ganar
impulso de cara a la primavera sería conveniente realizar algunos cambios en el
Gobierno. Rajoy nunca ha destituido a nadie y mantiene el mismo equipo desde
que fuera vicepresidente con José María Aznar. El malestar dentro del partido podría surgir
debido a la reunión que mantuvieron en secreto el pasado jueves, el presidente y
Artur Mas. Sin rueda de prensa, ni comunicación oficial, completamente inusual.
Mas pide tiempo, se siente
ahogado tras el anuncio del Gobierno que Cataluña tendrá que recortar este año
los 4.000 millones para cumplir con su objetivo de déficit. Rajoy parece que
está dispuesto a hacerle la cama a cambio de una reforma del sistema de
financiación y con ello frenar el soberanismo catalán un año más. Montoro dejó
caer la posibilidad de un déficit a la carta, para que unas comunidades puedan
tener topes de déficits más altos que otras. A lo que Ignacio González (Madrid)
a la cabeza junto con otros presidentes del PP como Galicia o Extremadura piensan
que se podría armar una buena. Todo ello si De Guindos cierra un trato con Olli Rehn, comisario
económico europeo, para que España pueda pasar del 4,5% de déficit actual a un
6% en 2013.
A la vuelta de Semana Santa
también espera a Rajoy la bolsa española que tras la crisis de Chipre se
disparó sin llegar a los 400 puntos. Rajoy deberá unirse a Italia y Francia en
la próxima cumbre europea de junio si quieren frenar el criterio alemán y de
otros países del norte de que los depósitos de más de 100.000 euros asuman
pérdidas en caso de que caiga otro banco.
El Gobierno teme que se provoque más
fuga de capitales de los países del sur a los del norte. Además las palabras de
Dijsselbloem no ayudaron tras saberse que Chipre servirá como modelo para
futuras crisis, aunque el Eurogrupo explicó más tarde en un comunicado que la
situación era “excepcional”. Europa tiene
que encontrar un justo medio entre dos posturas extremas y no dejarse llevar
por una única voz sino por el consenso. Estos serán los frentes de Rajoy en los
próximos meses.










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