RUBALCABA VS RAJOY
Nuria Val Ruiz
Ayer vivimos el quinto debate
presidencial en nuestra historia de España que enfrentó al candidato del
Partido Popular, Mariano Rajoy y al socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Un debate menos encorsetado que en el año 2008
cuando se enfrentaron José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, pero sin
sorpresas, ya que los dos se remitieron a repetir las ideas fuerza para salir
de la crisis que anunciaron en campaña electoral.
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| Alfredo Pérez Rubalacaba, Manuel Campo Vidal y Mariano Rajoy. Foto: Gtress |
Nada más comenzar, el pasado se
la jugó a Rajoy haciéndole perder puntos en su primera intervención al
referirse a Rubalcaba como “señor Rodríguez Pérez” y llamándole “Rodríguez”
hasta en dos ocasiones más. Pero fue en el primer bloque, centrado en la crisis
económica y en el paro, donde el líder “popular” se sintió como pez en el agua
y eso se notó. Rajoy golpeó de nuevo donde más duele a los socialistas sacando
a relucir la gestión del Gobierno de Zapatero y la famosa pregunta: ¿Por qué no
lo hizo usted antes?
Estaba claro que el “popular” no quería
salirse del tiesto, leyendo constantemente sus papeles (El País apunta que
Rajoy miró sus notas 12 veces más que su rival), mientras que Rubalcaba apostó
por lo contrario, ya que las cifras del último Gobierno no son muy favorables
para tratar la cuestión del desempleo, con 5 millones de parados que, Rajoy aprovechó
para sacar como un As sobre la mesa cuando a algo no quería contestar. A lo que el candidato socialista, cansado
replicó: “Creo que los parados esperan de nosotros algo más. Soluciones”.
Llegados a este punto, lo que
nadie se esperaba a lo largo de la noche fue la estrategia a seguir por
Rubalcaba de comportarse como periodista en lugar de político sometiendo al
tercer grado al líder “popular” que aferrado a su mensaje esquivó, en ocasiones
con muchos nervios, sus preguntas sobre la sanidad pública.
A Rubalcaba se le acababa el
tiempo y fue favorable el último bloque para preguntarle a Rajoy por temas como
el aborto o el matrimonio homosexual. “Me extraña que personas tan liberales en
economía se opongan incluso en la píldora poscoital”. Rajoy esquivó el golpe,
mientras que Rubalcaba erre que erre en lo que, según Rodríguez Zapatero, “es
una de las leyes que más contentos están de haber hecho en España” (del paro
nada), y que identifica al Gobierno de Zapatero del que Rubalcaba (mal que le
pese ahora) formó parte.
NADA DE SORPRESAS
Un debate que no mostró nada
nuevo, más que todo lo que hemos estado escuchando hasta ahora en campaña. La
estrategia de Rubalcaba venía muy bien definida: Mostrar al PP como un doberman
ante la ciudadanía sobre las políticas que va a aplicar cuando llegue al poder
y que no han contado bien en su programa electoral. “Rajoy va a bajar las
prestaciones por desempleo. Pretende quebrar la sanidad y la educación pública
perdiendo su función socializadora” ¿Os suena? Sí con la vieja guardia, esa que
Rubalcaba ha sacado del armario para sus últimos mítines de campaña. Lo curioso
en este debate es que el candidato socialista saliera todo convencido de que el
pescado ya está vendido y que no va a ser él quien se mude a Moncloa, sino su
adversario. Y eso nos demostró durante toda la primera parte del debate.
Mientras que en la segunda sacó a relucir un carácter más agresivo contra su
rival.
Por su parte, vimos a un Mariano
Rajoy muy nervioso en el comienzo del debate con varios despistes al nombrar el
apellido de su anterior contrincante en lugar de Pérez Rubalcaba. Pero a la vez
muy cómodo en el primer bloque donde explicó la situación actual de España con
cinco millones de parados. En candidato “popular” esquivó los tiros de su rival
con respuestas como: “No me confunda con lo que ha hecho su Gobierno”, “eso
usted tendrá que probarlo”, “No le va tan mal el debate, no se ponga nervioso”
o “¡Déjeme hablar!”. Mientras que el socialista en lugar de aportar datos le
remitió a leer la prensa. Rajoy le acusó de “insidias” y llegó a molestarse por
las interrupciones de Rubalcaba, que
tras pedir que aclarase ciertos puntos, no se mostró dispuesto a escuchar al líder
“popular”.
Por último, ambos candidatos se
pusieron de acuerdo en la cuestión de ETA, prometiendo toda su lealtad estando
en la presidencia como en la oposición. Pero eché en falta varias cuestiones
como que ninguno sacó a relucir los casos de corrupción que estamos teniendo a
día de hoy en el Tribunal Supremo o que Rubalcaba no nombrase al 15-M como
estaba previsto que lo hiciera.










2 comentarios:
muy buena pormenorización y análisis de un discreto debate
interesante y ameno tu blog; si quieres podemos hacernos seguidores respectivos; me gustaría
saludos blogueros
buen y pormenorizado análisis de un sólo mediocre debate
saludos blogueros
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