Un proyecto financiado por la UE persigue que los terminales de servicio sean más accesibles para todos. A partir del 1 de septiembre los discapacitados de Barcelona tendrán más facilidad a la hora de sacar dinero en los cajeros.
Nuria Val
Un proyecto financiado por la Unión Europea coloca en la ciudad condal un total de 65 cajeros de la Caixa con interfaces innovadoras y personalizadas que solucionen los obstáculos de muchos usuarios con problemas a la hora de acceder a estos servicios, como discapacitados, personas no familiarizadas con la tecnología, que tienen dificultades para leer, turistas que no dominan la lengua local e incluso personas que hayan olvidado sus gafas de lectura.
Según un estudio de la UE, sólo el 38 % de los cajeros automáticos de todos los países del euro tiene capacidades de voz para los clientes con discapacidades, lo que representa una cifra muy inferior a la registrada en los Estados Unidos (61 %) y Canadá (casi la totalidad de los cajeros automáticos).
Neelie Kroes, Vicepresidenta de la Comisión Europea declaró a través de un comunicado que «los terminales de autoservicio públicos pueden verse en todas partes y su número no deja de aumentar. Sin embargo, muchos entrañan dificultades para las personas con discapacidad o para algunos ancianos, lo cual les impide disfrutar de estos servicios».
La UE ha destinado 3,41 millones de euros al proyecto APSIS4All que propone un marco normalizado para fomentar la adopción de características de acceso electrónico por parte de la industria de cajeros automáticos y los proveedores de los servicios.
En una primera fase, se recogerán informaciones de 3.000 usuarios que van a probar las distintas máquinas para ajustar las interfaces a sus necesidades y preferencias. Con ello, la UE prevé en un futuro
servirse de las nuevas tecnologías para adaptar todos los aparatos que nos hacen la vida imposible en algo más rápido y cómodo.
Por ejemplo, se podrían ensayar tarjetas preprogramadas que incluyan las preferencias del usuario. Cuando este acerque la tarjeta al cajero automático, la máquina se ajustará inmediatamente a sus necesidades, cambiando, por ejemplo, el tamaño de letra o el idioma. Otros interfaces podrían constar de un teléfono móvil con funciones de accesibilidad que permitan a un cliente adquirir en línea un billete y pagar en la maquina expendedora mediante un código de identificación enviado a su teléfono.
Según explicó Kroes en su comunicado, «hay cientos de miles de terminales públicos digitales en la UE, incluidas máquinas expendedoras de billetes de transporte y un mínimo de 425.000 cajeros automáticos». Según la Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010-2020, existen en el mercado varias soluciones tecnológicas que contribuyen a facilitar el uso, tales como teclados situados al alcance de los usuarios de sillas de ruedas, etiquetas en Braile en los botones o generación de voz mediante altavoces para los usuarios con deficiencias visuales. Sin embargo, esas funciones esenciales «no suelen estar disponibles o simplemente, no se activan, porque el modo de hacerlo resulta complicado».
Los ensayos comenzaron el pasado jueves en los cajeros automáticos de Barcelona y en las máquinas expendedoras de billetes de transporte de Paderborn (Alemania) a partir de enero de 2012 y se realizarán a lo largo de un período de tres años.









0 comentarios:
Publicar un comentario