Nuria Val
No sé ya, hasta qué punto van a llegar. Todo comienza con una manifestación en contra del Gobierno. Auspiciados por una plataforma llamada “Democracia Real Ya”, piden democracia, nuevas medidas para acabar con la corrupción de los políticos y un nuevo sistema. Meses antes, se había producido otra manifestación de otra plataforma, “Jóvenes Sin Futuro” que transcurrió de la Plaza Antón Martín de Madrid hasta el museo Reina Sofía. Sin aparentes disturbios, aunque algunos medios se hicieron eco de la noticia que la ‘mani’ acabó con un botellón en la plaza. A gritos de: “¡PSOE y PP la misma mierda es!”, varios miembros de estos colectivos me hablan: “Tenemos que revelarnos contra los políticos”, “tenemos que establecer un nuevo orden en que los banqueros no nos tomen el pelo”.
Llegados a este punto, pensé que sólo era otra de las manifestaciones que se celebran en el día a día de Madrid. Pero la cosa no quedó allí. Las redes sociales hicieron de altavoz para estos colectivos que lo único que querían era llamar la atención de cuantos más mejor para protestar de manera masiva. Lo consiguieron, con el resultado que ya todos sabemos. Una acampada en la Puerta del Sol a una semana de las Elecciones municipales. En teoría, ilegal, pero se permitió hasta nuevo aviso.
Cada día era una cosa nueva. Hoy ‘los acampados’ (que así fueron bautizados) lanzan un mensaje de apoyo a la gente y piden cosas como sacos de dormir, lonas, cuerdas y tiendas para pasar la noche. Al día siguiente los ‘tuits’ agradecían a una mujer que les había invitadoa desayunar chocolate con churros. Y entre rato y rato, las asambleas. Reuniones que se hacen en la misma plaza para establecer una serie de normas entre los acampados y los propósitos que quieren llegar a conseguir (más allá de su manifiesto inicial, realizado ya para la manifestación).
En esas asambleas realizadas en círculos, una persona sale y las demás escuchan, luego “para hacerlo más democrático y que hablen todos”, como ellos dicen, lo que se hace es que la persona que estaba en el medio hablando, se tape los ojos y elija de manera inocente a otro para salir a hablar. Así exponen cada uno lo que le parece sin llegar, al menos durante los primeros días, a ningún acuerdo serio.
LLEGA EL 22M
Llega el domingo y la Policía sigue sin reprimir a nadie porque la Junta Electoral no ilegaliza ninguna reunión ni acampada. 22M jornada de reflexión y batacazo del PSOE en todos sus feudos. Castilla-La Mancha , ‘su niña bonita’ arrebatada por María Dolores de Cospedal, caen Baleares, Andalucía y Aragón. Poco a poco como moscas.
Pero mientras, en la Puerta del Sol nada influye. La acampada prosigue pese a los días lluviosos. Afirman que van a seguir hasta el próximo domingo con propuestas claras que quieren que escuchemos los medios para cambiar la Ley electoral.
TRATO A LA PRENSA
Entre tanto, y sería para hacer otro escrito, comentar el trato que se le ha dado a la prensa en todo este acontecimiento. Una semana la prensa fuera porque son elementos del Gobierno que sólo politizan y no dicen la verdad. La Policía escoltando a los periodistas para que abandonasen la zona. Varios cámaras y redactores heridos por piedras arrojadizas y la furgoneta de Intereconomía llenita de pintadas. Pero a ellos qué más les daba, pedían democracia. A la semana siguiente, se lo pensaron mejor y establecieron grupos de comunicación entre ellos para “tratar” a la prensa. Ahora sí que les interesaba estar en los medios además de en el Twitter.
Hoy ya es martes 24 de mayo y han conseguido comprar un transistor para “según ellos” además de un canal de tele, tener una radio para hacerse oír. Seguimos atentos a las medidas propuestas, porque como sigan como en los comienzos entre todos arruinan la Constitución.
Pienso que el bombo y platillo ha sido excesivo. Que no se ha tratado bien la información por parte de los medios (lo cual ha cabreado más a los manifestantes) pero ellos tampoco se han sabido expresar en común acuerdo para hacerse oír con una sola voz. (El fallo es que no había ese común acuerdo). Ha habido mucho ‘oportuno y oportunista’ por ahí en medio y eso lo vemos reflejado en cómo ha sido eso que muchos lo comparaban con las revueltas de Egipto o con mayo del 68. A dónde vamos a parar. Todavía seguimos esperando hasta el domingo, que ya amenazan con irse con los puntos claros. Como he dicho al principio: No sé ya, hasta qué punto van a llegar.











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