Zappineando ayer por la noche encontré el programa "Desafío Extremo" presentado por Jesús Calleja. Normalmente, lo había visto escalando montañas, en Groenlandia o subiendo a volcanes pero no me lo imaginaba nunca pilotando un Toyota en el Dakar. Me sorprendió mucho porque siempre había creído que Carlos Sainz era un "llorica" y siempre se quejaba por gusto cuando se le rompía el coche a punto de llegar a la meta. Pero el programa de ayer me demostró que:
1) Ha sido el Dakar más duro de la historia por el circuito elegido y las etapas tan duras.
2) Vi a más de cinco pilotos llorar por ver frustrado su sueño: El poder acabar el Dakar con su coche.
La verdad que nunca había pensado en el cúmulo de condiciones y circunstancias que se dan allí. Desde el tiempo extremo del desierto que puede doblar las llantas del propio coche; Hasta la propia orientación, pieza clave para llegar a tiempo y poder dormir porque si te pierdes en la etapa también, pierdes sueño y no das tiempo a los mecánicos a reparar a tiempo el coche para la próxima salida.
Todo está calculado al milímetro. Incluso, algunos pilotos tras perderse y llegar al punto un día tarde deciden parar a comer algo y pasan de dormir para continuar y no ser eliminados.
Una de las cosas que más me impacto: La cantidad de dinero que mueve el Dakar. Patrocinadores, equipo mecánico y cuerpo técnico, pilotos, etc. Hay gente que incluso se arriesga a ir sin mecánicos ni sponsors porque carece de dinero y necesita el premio. En el programa de Calleja se vió bien reflejado.
Un apunte: Laia Sanz, española y su primer Dakar gana en categoría femenina.
Días duros, llenos de arena y grados que rompen el termómetro con quemaduras graves. Todo eso y mucho más en este Dakar 2011.
Si me preguntan si yo iría. Sin ninguna duda no me lo pensaría. A todos los amantes de la conducción este es su gran sueño en la vida o al menos una de las cosas que nos gustaría hacer antes de morir.









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